El Ministerio de Educación incluye el TDAH en el temario para las oposiciones del 2012.
El Ministerio de Educación ha remitido a los sindicatos los temarios definitivos para las oposiciones a Orientación Educativa del 2012.
Aunque aún no se ha hecho público en el BOE, en el temario aparece el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en el Tema 47:
47 Los trastornos de déficit de atención e hiperactividad.
47.1. El Trastorno de Déficit de Atención (TDA) o Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención (THDA). Caracterización y su relación con los problemas de aprendizaje.
47.2. Detección y evaluación.
47.3. Relación de los trastornos TDA y THDA con los problemas de aprendizaje.
47.4. Tratamiento de estos trastornos. Implicaciones y adaptaciones educativas.
47.5. Aportaciones de la orientación educativa.
http://www.fe.ccoo.es/comunes/temp/recursos/25/1084622.pdf

















Esta carta se la he escrito a Leopoldo Elvira Peña. Médico Especialista en Psiquiatría. SUBDIRECTOR DE SALUD MENTAL DE Cáceres.
Hola
Me llamo Laura. Hoy he tenido la necesidad imperiosa de decir lo que siento, por lo que me dirijo a usted que es Médico Especialista en Psiquiatría. ¿Qué es TDAH? Porque yo ya no lo sé. Me lo diagnosticaron de pequeña y no ha sido fácil ni para mi ni para mi entorno. Según algunos especialistas lo soy, sin embargo, para otros no, lo que soy es un producto del entrono en el que he crecido. Cada especialista, psicólogos o psiquiatras, me hace una lectura diferente, cosa que me desorienta completamente.
Con 5 o 6 años mis profesores me lo notaban, me costaba aprender a leer, pero su interpretación era que me faltaba interés y que no quería aprender, porque era vaga. A los 10 años, era la tonta de la clase, ya era un caso perdido y se ocuparon muy bien de hacérmelo entender. Mi tutor había hablado el día antes con mi madre, comentándole que estaba progresando, recuerdo que ella estaba muy contenta y me compró golosinas, pero como al día siguiente no llevé los ejercicios hecho, me dejó muy claro, ante todos mis compañeros, que se arrepentía de todo lo dicho y que yo siempre iría a peor, que no había nada que hacer. Yo era el ejemplo en clase si se tenía que hacer referencia a la falta de interés o dejadez para que otro alumno no fuese por mi camino.
Ya entonces era un modelo de conducta a no seguir. Cuando cumplí 13 años, no me bastaba con estar pre-adolescente, que mi tutora me dijo que no llegaría a ser nada en la vida, siempre iría por detrás de mis compañeros, y que no esperara que ella me ayudase porque sería perder el tiempo. He de añadir que nunca he sido una chica revoltosa en clase, desde bien pequeñita, le tenía miedo a los profesores, porque entonces no dudaban en propinarte un bofetón.
A los 15 años, nos hicieron un test de orientación, sobre qué tipo de bachillerato hacer, por lo que recuerdo, estoy segura de que plasmé muy bien que la tecnología me encantaba y que el dibujo técnico me apasionaba. Sin embargo, mis resultados reflejaron que debía irme por la rama social y artísticas. Recuerdo que la jefa de estudios se me acercó y me dijo: “Laura esto es algo orientativo, pero debes tener en cuenta que si no tienes aptitudes para hacer la rama tecnológica, lo único que vas a conseguir es quedarte por detrás de tus compañeros y repetir curso porque no vas a llegar al nivel”. Gracias a Dios, estuvo siempre mi madre, que ha sido la única que siempre ha creído en mi.
Así que hice lo que me dio la gana, opté por el bachillerato tecnológico, hice selectividad y entré en Ingeniería Civil. Adoro mi carrera, soy muy feliz, pero tal vez si me hubiesen ayudado como es debido, no habría tardado tanto en conseguirlo y no tendría que haber sido un coste emocional tan inmenso para mi y mi familia.
Le digo todo esto porque la gente, incluidos muchos especialistas, no tienen ni idea del daño que pueden hacer a la hora de diagnosticar y orientar. Los he tenido de todo tipo, desde lo que culpa a la madre por falta de atención, los que aseguran que soy producto del medio, hubo una que me llevó a su consulta privada porque como el Concerta de 36 mg me producía falta de apetito, me metió en un grupo de chicas con trastorno alimenticio, también los que dicen que de tanto decirme que soy hiperactiva han logrado que me lo crea, e incluso han llegado a asegurarme que ellos no consideran la hiperactividad como algo real, más bien es una palabra con la que escusar mi comportamiento.
Hoy tenía cita en Salud Mental de Cáceres con la psicóloga y contándole mi situación, cómo ha sido mi vida y demás, ella a llegado a la conclusión de que yo no soy hiperactiva, que lo es mi familia y que no le extraña nada que yo sea así. Por circunstancias de la vida, he residido en 3 ciudades diferentes, con sus consecuentes cambios de centros escolares, de ahí que según ella mi familia ser hiperactiva y no yo. A parte de que ella no considera la hiperactividad como una enfermedad o algo real que pueda justificar lo que me pasa.
Para mi gracias o desgracias, yo misma soy consciente de mis carencias y aptitudes. Cuando no me he tomado el Concerta, por despiste, en mi no funciona el efecto placebo, ojalá, si me quiero poner a estudiar y veo que no termino de comprender lo que acabo de leer, me sobresalto al recordar que no la he tomado, ya que como es algo diario y para mi mecánico, puedo no ser consciente de ese momento, por lo que al pensar si me la he tomado o no, respiro hondo y leo de nuevo. En función del nivel de estrés y frustración que manifiesto ,tras intentarlo varias veces, me doy cuenta de que se me olvidó. Ahora llevo una siempre en el bolso.
Cuando no tenía el Concerta, no era consciente de mi comportamiento hacia los demás, mi forma de responder, no pensar antes de hacer algo, es como si fuese a la deriva, pero como uno no se ve desde fuera, nada te parece extraño, sencillamente es tu forma de ser. En cambio con la medicación, sé marcar mis objetivos y cumplirlos, porque antes era la chica de las promesas que no cumplía, ahora me organizo y me siento feliz, ya no existe esa frustración e impulsividad con la que tanto he vivido. Me duele recordar lo duro que ha sido para mi familia, pero nunca es tarde.
Hay muchas personas que sufren lo mismo o más que yo, para la mayoría somos casos perdidos y sin ayuda especializada para familias, centros y niños, siempre va a pasar esto. Por eso le pregunto, si estoy pidiendo ayuda, que me evalúen y orienten, ¿Por qué cada vez que voy a Salud Mental salgo con ganas de dejarlo todo y no luchar más? lo que me lleva a ¿Qué es TDAH? Por que yo he perdido por completo el norte y ya no sé que creer, pensar o sentir. He llegado a sentirme muy perdida, perdiendo por completo la fe en que alguien me pueda ayudar.
Puede que borre mi mensaje y no consiga nada, pero siento que es hora de que sea un Hiperactivo el que hable sobre lo importante que es la comunicación entre centros y familias.
Un cordial saludo.