En primer lugar, es necesario que los padres y el propio paciente (dependiendo de la edad) acepten el diagnóstico.
Con una intervención paralela clínica y educativa, con un entorno familiar y escolar coordinado en técnicas, normas y pautas de actuación permitirán un ajuste escolar, social y personal satisfactorio. Si el médico o equipo profesional lo considera oportuno, el tratamiento puede incluir medicación.
El tratamiento del TDAH es multimodal, eso quiere decir que las propuestas de tratamiento son diferentes en función de las dificultades del niño y de cómo afecte el trastorno a su vida cotidiana.
El tratamiento debe ser integral y cubrir muchas áreas y consiste fundamentalmente en:
- Intervención psicológica
- Intervención educativa (padres-colegio)
- Intervención farmacológica
Para lograr éxito en el tratamiento es imprescindible encontrar un buen profesional en el que podamos confiar y en el que nos podamos apoyar, que impulse al niño a salir adelante. Los padres han de tener una actitud positiva, deseos de aprender, informarse y educarse, al igual que los profesores, parte fundamental en el tratamiento, quienes deben al igual que los padres aprender a manejarles para lograr en ellos un buen desarrollo.
Padres y profesores han de tomar parte en el tratamiento del niño con un refuerzo positivo de las buenas conductas, animándoles y siendo tajantes en lo que consideramos inaceptable.
Hasta un 70-80% de niños con TDAH responde bien a la medicación, dando lugar a una rápida mejoría de los síntomas, contribuyendo a frenar las conductas impulsivas e hiperactivas, lo que permite al niño concentrarse y aprender. Sus efectos palian el trastorno, pero no lo cura. La medicación no crea adición, desde el punto de vista fisiológico.






