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TDAH y procrastinación

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua `procrastinación` se define como `acción o efecto de procrastinar`, si para aclararnos mejor buscamos la palabra `procrastinar` veremos que la define como `diferir, aplazar`.

Para aclarar más en detalle el termino, la procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar o sustituir actividades, situaciones o tareas prioritarias que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes, agradables incluso contraproducentes, para retrasar la ejecución de las acciones. Aparece cuando el desagrado asociado a la tarea es visto como mayor que el sufrimiento de no llevar a cabo dicha tarea.

                           

Tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

También puede ser un síntoma de algún trastorno psicológico, como depresión o TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

Como podemos ver, la procrastinación no es un problema exclusivo de las personas con TDAH, sino que es algo bastante común, pero Joseph Ferrari y Sarah Sanders describieron cómo en una pequeña muestra de adultos con TDAH se daban con más frecuencia que en la población normal tres tipos de procrastinación:

Indecisión.

Procrastinación por evitación: las tareas se aplazan para proteger la auto-estima y la imagen que los demás tienen de uno.

• Procrastinación de estimulación: las tareas se aplazan porque hacerlas bajo presión produce sensaciones emocionales fuertes.

La procrastinación, en particular, es un problema de autorregulación y de organización del tiempo. Su solución consistiría, entre otras cosas, en lograr una adecuada organización del tiempo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de finalización más cercano. Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado -esperando que todo se resuelva por sí solo- suele aducir que lo hará después «... en cuanto tenga tiempo», con lo que está presentando, en el fondo, una conducta evasiva.

Algunas ideas de mejora (que se deducen de la revisión sobre la investigación acerca de las causas de la procrastinación que Piers Steel, de la Universidad de Calgary publicó en 2007) son:

  • Esperar el éxito, que consiste en demostrarse a uno mismo que se puede hacer bien la tarea problemática (normalmente lo más eficaz para eso es haberla hecho bien anteriormente).
  • Hacer que las tareas no sean aburridas. Curiosamente, eso puede implicar hacer que sean más difíciles, lo que contradice la medida anterior. No obstante, no deberían superar la capacidad de la persona que las tiene que hacer.
  • Hacer que las tareas permitan alcanzar objetivos personales importantes. Por ejemplo, la persona que pospone el estudio para comunicarse con sus conocidos mediante el móvil o el ordenador podría rendir mejor en un grupo de estudio que le permita estar en contacto directo con gente, además de estudiar.
  • Condicionamiento clásico: recompensar el esfuerzo, de manera que el trabajo se asocie con una consecuencia agradable.
    Reducir los distractores, por ejemplo estudiando siempre en el mismo lugar, en el que lo que haya alrededor (objetos, carteles), recuerde que es un lugar de trabajo. Si se trabaja con ordenador, al similar sucede con el escritorio: cuanto menos visibles estén los iconos de los programas que hacen perder el tiempo (normalmente los de acceso a internet y comunicación) más se reducirá la tentación de usarlos.
  • Automatizar: cuando las tareas implican tomar muchas decisiones durante su realización es más fácil que se acabe realizando una actividad que interfiera con esa tarea. Cuando se hacen siempre de la misma forma se reduce el número de decisiones que hay que tomar. Algo parecido se podría decir de la agenda. Si uno tiene un plan semanal que se mantiene similar a lo largo del tiempo no se ve en la necesidad de decidir cada día qué va a hacer.
  • Marcarse objetivos y hacer planes a corto plazo. Si la procrastinación consiste en aplazar las cosas, los objetivos a largo plazo encajan perfectamente en el problema. Las tareas a largo plazo tendrían que replantearse como una colección de pequeños objetivos y tareas que hay que cumplir diariamente.

 

BIBLIOGRAFIA Y WEBGRAFIA:

Cruz J. `Procrastinación`, marzo 2014 https://educaciontdah.wordpress.com

TDAH Belgique `Procrastination` http://www.tdah.be/tdah/tdah/adultes/procrastination

 
 
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