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Aprender a decidir: actividades para mejorar la toma de decisiones de los niños con TDAH

El proceso de toma de decisiones de los niños camina de la mano del desarrollo de su autonomía personal. Éste es un aspecto clave en el desarrollo de cualquier persona, y en el caso de nuestros niños con TDAH, algo prioritario para nosotros, puesto que debido a la inmadurez que suele acompañarlos, van a presentar un retraso en la adquisición de ciertos aspectos, entre los que por supuesto encontramos la toma de decisiones.

Entre los aspectos más importantes para fomentar la autonomía encontramos:

  • Hábitos y normas de higiene personal.
  • Higiene alimentaria.
  • Hábitos de higiene en el hogar.
  • Hábitos relacionados con la seguridad.
  • Adquisición de destrezas en la toma de decisiones.

Es en este último aspecto en el que vamos a centrar nuestra actividad de hoy.

                       TDAH TOMA DECISIONES ACTIVIDAD

Al diseñar actividades siempre debemos tener presentes una serie de orientaciones, con las que conseguiremos que sean funcionales y extrapolables, es decir, que puedan tener una utilidad real tanto en casa como en el colegio. Para ello:

  • Debemos pensar a quiénes van dirigidas: se trata de pensar en los niños que tendremos en el aula, en sus características, estilos de aprendizaje, sus motivaciones y su disposición para aprender, ya que debemos intentar que sean lo más personales y ajustadas a la realidad posibles.
  • Pensar en los contenidos trasversales: nunca vamos a trabajar un concepto o aspecto determinado del TDAH por aislado, sino que nos vamos a apoyar en diferentes conceptos, en conocimientos previos y en aspectos relevantes que deben ser trabajados siempre: impulsividad, asertividad, reflexión, paciencia, etc.
  • Superarnos: emplear materiales que sean del gusto de nuestros niños, con los que podamos llamar su atención, que muestren interés, etc. Para ello no nos podemos acomodar, tenemos que investigar, seguir formándonos y mejorar. Con ello nos beneficiaremos nosotros, pero también todos los niños con los que trabajamos.
  • Ser constantes: no podemos plantear una sesión de cualquier aspecto, como en este caso del proceso a seguir en la toma de decisiones, y esperar que solo como ella los niños ya adquieran los objetivos. No. Debemos ser constantes, pedir feedback, introducirlos como contenidos trasversales en otras actividades y pasado cierto tiempo volver a incidir sobre él con actividades nuevas, recordando lo que se ha trabajado anteriormente.

En un primer momento hay que explicarle al niño qué se está trabajando, qué se pretende conseguir y hacerlo de una forma adaptada a sus capacidades.

La toma de decisiones consiste en elegir una opción entre las disponibles, a los efectos de resolver un problema que se le pueda presentar al niño, independientemente del ambiente en el que se de. Para poder llevarlo a cabo, debe conocer cuál es la dificultad, analizarla, conocer su causa, cuáles son las posibles opciones que se le presentan y cuáles son las consecuencias que puede acarrear.

En ocasiones, este proceso se realiza de manera automática, sin que nos demos cuenta de que lo hemos llevado a cabo pero, en otras ocasiones, deberemos realizar un proceso más estructurado, en el que debemos tener muy presente que las consecuencias de nuestras decisiones pueden ser buenas o malas, y que ello dependerá del proceso que realicemos, de si es el adecuado o no, de si he tenido en cuenta todas las variables, etc.

Por último, debemos hacerle ver al niño que este proceso es algo personal, en el que es él mismo el que debe analizar y procesar la información para obtener una respuesta, pero que en dicho proceso también puede recurrir a la ayuda de gente de su entorno, a fín de que le asesoren y orienten. Debemos hacer ver el pedir ayuda como algo positivo y responsable, y no como algo que supone una falta de esfuerzo personal.

Para el diseño de esta actividad de toma de decisiones, hemos tomado un vídeo animado en el que se plasma perfectamente una situación en la que los personajes deben decidir qué hacer, deben tomar una decisión, y para ello deben tener presente no dañar a nadie en el proceso.

A raíz de él, comenzamos a plantear cuestiones que hagan al niño reflexionar:

  1. Para vosotros ¿quién o quiénes lo han hecho mejor, es decir, han tomado la mejor decisión?
  2. ¿Creéis que les ha sido fácil?
  3. ¿Por qué?

Con este tipo de preguntas lo que logramos es introducir al niño en la dinámica de la sesión, empezar a plantearse lo que ha visto, qué le ha parecido, etc. Cómo decíamos anteriormente, hacerle reflexionar sobre la adecuación o no de ciertos comportamientos que han visto.

El siguiente paso es zambullir al niño plenamente en el proceso, introduciendo la experiencia personal. Para ello formularemos una serie de preguntas en las que la memoria y la propia experiencia serán los protagonistas.
Estamos trabajando la toma de decisiones.

  1. ¿Qué es eso para vosotros?
  2. ¿En qué tipo de situaciones tenéis vosotros que tomar decisiones?
  3. ¿Creéis que cuando vayáis creciendo tendréis que tomar más decisiones? ¿Por qué?

Con ello trabajamos la conciencia temporal también, que se pongan en el lugar del otro. A través de estas cuestiones, y cuando les preguntas por el fututo, en muchas ocasiones los niños piensan en sus padres o en adultos de referencia, en los que pueden reflejarse y emitir posibles situaciones en las que ellos se verán en un futuro.

Con estas preguntas, el niño reflexiona, y al hacerlo, toma conciencia de los pasos que se deben seguir para tomar decisiones, que cosas deben tener en cuenta, etc. En este punto, ellos ya son los protagonistas de la actividad, de manera que será el turno de que expongan cuáles son para ellos los pasos que se deben seguir.

Tal y como indicábamos, los temas trasversales están presentes siempre. En este caso, la asertividad tiene mucho que ver con la toma de decisiones, puesto que en su proceso debemos pensar en el otro, en ser respetuoso con él e intentar no dañarlo mientras se llega a una decisión. Por ello, este será un buen momento para recordar conceptos, hacer roll-playing para poner en práctica las pautas aprendidas y los pasos que ellos mismos han decidido que hay que dar en el proceso.

Conocido es que no hay mejor forma que aprender a través de la propia experiencia, por ello será bueno que siempre pidamos feedback de las actividades trabajadas, de los conceptos explicados, porque si los niños muestra una buen actitud en la sesión pero luego no son capaces de ponerlo en práctica en situaciones reales, será imprescindible volver a incidir y recalcar los conceptos.

 

Rocío Meca Martínez.
Maestra de Pedagogía Terapéutica de Fundación CADAH.

 
 
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