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Información sobre el TDA - TDAH o Déficit de Atención con/sin hiperactividad en la Fundación CADAH
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Baja tolerancia a la frustración en niños con TDAH

La frustración es el sentimiento de tristeza, decepción y desilusión ante la imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo. Todos a lo largo de nuestras vidas hemos experimentado dicho sentimiento, pero normalmente contamos con herramientas motivacionales y emocionales que nos ayudan a poder gestionarla.

Hasta no hace muchos años se pensaba que, la frustración en los niños no era positiva y por tanto, debía de evitarse. Hoy en día dicha concepción ha cambiado y se sabe que la frustración en niveles bajos es necesaria y en cierta manera resulta positiva para el niño ya que de esta forma, podrán enfrentarse de manera autónoma y satisfactoria, a las diferentes situaciones que se vayan encontrando a lo largo de la vida.

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La expresión de la frustración en los niños puede manifestarse de diferentes formas. Por ejemplo, en forma de revelación frente a la autoridad, ya sea el maestro, los padres o sus compañeros de clase cuando sus deseos no son satisfechos. En niños pequeños puede presentarse en forma de rabietas. Otros niños sin embargo, expresan dicha frustración mediante actitudes destructivas como forma de canalización de la misma, golpeando o rompiendo objetos (en casos más extremos pueden llegar a auto agredirse). Por último, algunos niños tienen a expresarlo de una manera mucho más emocional expresando sentimientos de tristeza, desmotivación y ansiedad.


A pesar de que todos los niños deben de aprender a manejar la frustración y no siempre es fácil, los niños que presentan TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) tienen mayores problemas para su aprendizaje. Una de las razones es que los niños que presentan TDAH tienes dificultades en la inhibición y regulación de sus propias emociones condiciéndoles a desarrollar una gran labilidad emocional y por ende a presentar una baja tolerancia a la frustración. Por otro lado estos niños presentan también problemas en la regulación de la demora de las gratificaciones, necesitando consecuencias inmediatas, sobre todo las positivas.


Por todo ello, el trabajo con estos niños a nivel emocional resulta imprescindible, tanto a nivel de comprensión de sus propias emociones como la adecuada expresión de las mismas, al igual que a postergar de manera gradual la gratificación inmediata. Pero también, deberemos trabajar de cara al desarrollo de un nivel más alto de tolerancia a la frustración con el objetivo de que el niño pueda manejarse y desarrollarse de una manera satisfactoria en las diferentes situaciones que se le presenten en la vida.


¿Cómo puede trabajarse la tolerancia a la frustración desde el hogar?

  • Sé un buen ejemplo en casa. Los niños imitan las pautas comportamentales de los adultos, por ello deberemos ser nosotros mismos lo que deberemos de adquirir estrategias de regulación de la frustración.
  • Enséñale a identificar el sentimiento de frustración. El trabajo, sobre todo con los niños más pequeños, del reconocimiento de sus propias emociones es esencial. Ponerles nombre y saber identificar las sensaciones fisiológicas que nos produce les ayudará a poder gestionarlas en las diferentes situaciones.
  • Deja que el niño realice pequeños esfuerzos. Primeramente se comenzará con la resolución de pequeños problemas en los que veamos que el éxito está asegurado para incrementar sus niveles de motivación. Poco a poco, podrá ir enfrentándose a problemas mayores y cada vez más complejos. El niño debe saber que siempre estaremos ahí para apoyarle pero que debe enfrentarse de manera autónoma a las diferentes situaciones.
  • Modifique o secuencie la tarea. Una tarea compleja puede resolverse de manera satisfactoria si se sigue otro camino para su resolución o simplemente se fragmenta en pequeñas secuencias.
  • Ayude al niño a aceptar lo que no puede cambiarse.
  • Enseñe al niño a aceptar las críticas. Aunque es un aspecto que resulta difícil de procesar para todos es importante que el niño aprenda reflexionar sobre las mismas.
  • Establezca límites y reglas en el hogar. Las reglas y los límites nos hacen estar seguros de lo que se espera de nosotros en todo momento. De la misma forma la asunción de responsabilidades ajustadas a cada edad le proporcionarán autonomía a la vez que un incremento en su autoestima.
  • Practique técnicas de relajación con su hijo. Esto ayudará a disminuir los niveles de ansiedad en ciertas situaciones en las cuales se produzca un sentimiento de frustración (Técnica de relajación de Koeppen)
  • Refuérzale positivamente. No solamente cuando haya podido gestionar la tolerancia a la frustración de una manera satisfactoria ante una determinada situación sino cuando simplemente se haya aproximado a ella.


Lucía Osorio Quintana. Psicopedagoga en Fundación CADAH (2015)


Bibliografía


http://orientapeques.blogspot.com.es/2012/01/orientaciones-para-baja-tolerancia-la.html

 
 
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