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El aprendizaje social-emocional influye en el rendimiento académico de los niños con TDAH

Estadísticas de un conjunto de más de cien estudios ha comparado a estudiantes que han recibido aprendizaje social y emocional con otros que no lo recibieron. Los datos demuestran unas mejoras sustanciales en el comportamiento de los estudiantes que sí lo recibieron dentro y fuera del aula.

No sólo dominaron habilidades como tranquilizarse y desenvolverse mejor, sino que también aprendían con más eficacia; sus notas mejoraron y, en pruebas de logros académicos, sus calificaciones fueron 14 puntos porcentuales más altas que las de estudiantes que no recibieron programas de aprendizaje social y emocional.
De ello se desprende que ayudar a los niños a dominar las emociones y sus relaciones les hace ser mejores estudiantes.

TDAH APRENDIZAJE SOCIO-EMOCIONAL

A lo largo de la vida resultan esenciales una mayor autoconciencia, una mayor capacidad para dominar las emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal; pero los cimientos de estas aptitudes se construyen en la infancia.

La neurociencia nos enseña que el cerebro del niño experimenta un enorme crecimiento y no se detiene hasta la mitad de la veintena. Los científicos lo denominan neuroplasticidad y significa que el modelado de los circuitos cerebrales durante este periodo de crecimiento depende, en gran medida, de las experiencias diarias del niño. En esta etapa, estas influencias ambientales sobre el crecimiento del cerebro son particularmente poderosas para configurar sus circuitos neuronales sociales y emocionales.

Esta mejora en el aprendizaje de los niños, como consecuencia de apoyar la gestión de su mundo interior y sus relaciones, también puede entenderse en términos del impacto del aprendizaje social y emocional sobre sus circuitos neuronales en desarrollo, y más aún para los niños con TDAH.

La corteza prefrontal, el centro ejecutivo del cerebro, la cual queda afectada en los niños con el TDAH, es un área del cerebro que la experiencia moldea durante la infancia. Esta área alberga los circuitos para inhibir los impulsos emocionales perjudiciales y para prestar atención, es decir, para relajarse y concentrarse, aspectos en los que los niños con TDAH presentan dificultades.

Cuando los niños no tienen estrategias para disminuir su ansiedad, como es el caso de los niños con déficit de atención e hiperactividad, no disponen de tanta capacidad de atención para aprender, para resolver problemas y para comprender nuevos conceptos. En la actualidad los científicos creen que si se mejora la atención y la memoria, y también se despeja la mente de la impulsividad y la angustia, la mente del niño se sitúa en el mejor terreno para el aprendizaje; y esto es lo que hace el aprendizaje social y emocional.

El libro "Inteligencia Emocional" de Goleman (publicado en Estados Unidos en 1995) resume las investigaciones en Neurociencia y psicología cognitiva que señalan que el CE (cociente emocional) es tan importante como el CI (cociente intelectual) con respecto al desarrollo saludable del niño y su éxito futuro. Según Goleman recopila, el CI parece aportar tan solo un 20 por ciento de los factores determinantes de éxito (lo cual supone que el 80 por ciento restante depende de otra clase de factores).

Este trabajo nos ayuda a todos los educadores a comprender la importancia de la Inteligencia Emocional como requisito básico para el uso eficaz del CI, es decir, del conocimiento y de las habilidades cognitivas. Nos deja ver la relación de nuestros sentimientos y nuestro pensamiento indicando las interconexiones fisiológicas entre las áreas emocionales y ejecutivas del cerebro; esto es importante puesto que están íntimamente relacionadas con la enseñanza y el aprendizaje. En los lóbulos prefrontales del cerebro, que gestionan los impulsos emocionales, también reside la memoria de trabajo y es dónde se realiza el aprendizaje.

En definitiva, podemos decir que el éxito académico depende de la capacidad del estudiante para mantener interacciones sociales positivas y no debemos de olvidar, y sí resaltar como primordial, que el aprendizaje social y emocional es cómo una póliza de seguros para una vida sana, positiva y satisfactoria. La mejor herencia que podemos dejar a nuestros niños.

"Lo que se hace a los niños, los niños harán a la sociedad"

Karl Mannheim.

 

Patricia Fernández Briz. Psicopedagoga.

 

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